martes, 19 de septiembre de 2017
Vengo a descargarme de la actitud que no me gustó mucho de mi profesor de Música. Justamente música (una de mis materias favoritas), el profesor viene a cagarlo todo (menos la materia, obvio) con una actitud que desagradó prácticamente a todo el salón. Lo que pasó fue lo siguiente: este profesor comenzaba a acosar a algunas compañeras mías y esto a ellas no le gustaba nada evidentemente. Entonces ellas le comentaron esto a la vicedirectora de la escuela, quien por cierto no hico absolutamente nada como para solucionar el tema, que fue cuando habló con nosotros. Todos, especialmente los delegados, le plantearon a ella diciéndole que el problema además no era solo el del acoso sino que también de comunicación. Al día siguiente, él mismo viene a darnos un sermón diciéndonos que "cómo íbamos a venir nosotras las mujeres con remeras escotadas o con calsa, porque después obviamente los varones iban a mirar y acosarlas". Primero que nada que la persona que acosa, te va a acosar igual sin importar como estes vestida o maquillada, lamentablemente. Segundo, cómo iba él a justificarse de esa manera, diciéndonos que la víctima siempre es la culpable y nunca el victimario. Qué loco ¿No? Incluso, este hombre es esa clase de profesores que si vos le discutís o le queres cerrarles la boca sin importar que tan sútil seas, corres el riesgo de que te haga la cruz y que te baje la nota. Un claro ejemplo de que en este mundo (o escuela) la libertad de expresión tiene su precio lamentablemente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)